Los derechos del vecino
mual-lim @ 04:05
LOS VECINOS
Entre musulmanes existen derechos y deberes del hadiz que dice: “El derecho de un musulmán sobre otros son cinco cosas ...”. Pero existen además ciertos derechos específicos de aquellos que tienen relaciones de parentesco y de cercanía.
La cercanía puede ser física, es decir de vecindad, o puede ser cercanía de relación familiar como entre padres e hijos, entre esposos, entre hermanos y los sucesivos grados de parentesco familiar.
Estos deberes y derechos son de mayor importancia y seriedad en la medida en que sean más cercanos los vínculos tanto de vecindad como de parentesco. Y estos derechos y deberes no dan sus frutos verdaderos más que cuando prevalece el dar por encima del tomar.
Cuando ocurre lo contrario y cada uno se preocupa solamente de los derechos que tiene y descuida los deberes y obligaciones para con los demás, entonces el resultado es la tristeza permanente y las crisis y las disputas interminables, de las que sólo se libra a quien Allah le haga impecable.
De estos derechos y deberes hay algunos que son específicos de los vecinos. La vecindad añade más derechos y obligaciones a los que ya existen por la hermandad propia del Islam.
El buen trato con los vecinos es una cualidad que todo el mundo sabe apreciar y hace a quien la tiene ser querido.
Los corazones se inclinan hacia el amor por quien les hace el bien. Y el odio hacia quien les hace daño.
El buen trato a los vecinos es uno de los signos del Iman y de la rectitud. Por esa razón se nos ha presentado vinculada junto a la adoración de Allah y junto al trato virtuoso a los padres.
Dice Allah, glorificado y exaltado sea su nombre: “Adora a Allah. No le asocies nada. Trata con bondad a tus padres. Y a los cercanos. Y a los huérfanos. Y a los pobres. Y al vecino cercano. Y al vecino más lejano”.
(Surat An Nisa, 36)
Dijo el Mensajero de Allah, que la - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -: “Trata con Ihsan a tu vecino y serás creyente”. (Trasmitido por Abu Huraira, lo relató Tirmidhi)
Dijo también: “Quien crea en Allah y en el Último Día que trate generosamente a su vecino”.
(Bujari y Muslim)
La sahada (el testimonio) de un vecino recto es aceptada. Y es válida en este mundo y en el próximo.
Vinieron dos hombres al Profeta - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -, y dijeron: “Mensajero de Allah, ¿cómo puedo saber, si hago el bien, que lo he hecho?, ¿y si he hecho el mal, cómo puedo saberlo?”. Dijo: “Si tu vecino dice que has hecho bien es que has actuado bien. Si tu vecino dice que has hecho mal es que has actuado mal”. (Ibn Mayah)
Se dice que si un vecino elogia a una persona cuando es residente y el compañero de viaje cuando está de viaje y su socio o su cliente cuando tiene tratos en el mercado, no dudes de su rectitud.
Con base a esta exhortación divina y a la amonestación del Profeta - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -, y a esta sabiduría que hemos citado: el musulmán tiene que respetar la vida, la salud y el bienestar de su vecino. Y que su vecindad no suponga nunca daño a su bienestar y su seguridad o la de sus hijos y su familia. Y que no haga nada que corrompa el buen carácter y comportamiento. Y que no le dañe espiándole o entrometiéndose en sus secretos.
Los vecinos son de tres tipos: el vecino que tiene un derecho, el que tiene dos derechos y el que tiene tres derechos.
El vecino que tiene un derecho es un vecino pagano, ateo o incrédulo con quien no se tiene parentesco. Ese tiene el derecho de vecindad.
El que tiene dos derechos es el vecino musulmán que no es de su familia. Ese tiene el derecho de la hermandad del Islam y el derecho de vecindad.
Y el que tiene tres derechos es el vecino que, además, es de la familia. Ese tiene el derecho de la hermandad del Islam, el derecho de vecindad y el derecho de parentesco.
Los Sahabas, que Allah esté complacido con ellos, fueron los primeros en responder a estas indicaciones del Profeta - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -. Y consideraban la vecindad como una amana (una encomienda) que guardaban fielmente. Y contaban también el tener paciencia con las molestias como parte del buen trato al vecino.
Abdullah Ibn Umar, que Allah esté complacido con él, sacrificó un cordero y le dijo a su criado: “¿Le has dado algo a nuestro vecino judío?, ¿le has dado a nuestro vecino judío algo?” (lo dijo dos veces). “Pues yo oí al Mensajero de Allah, - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -, decir: “Tanto me encomendó Yibril que honrara al vecino, que llegué a pensar que tendría derecho a la herencia”.
(Hadiz Mu’tafaqun alaihi)
Dijo Ali, que Allah esté complacido con él: “La buena vecindad no consiste en responder al daño que se te hace. Buena vecindad es tener paciencia cuando te perjudican o te hacen daño”.
Vino un hombre a Abdullah Ibn Masoud y le dijo: “Tengo un vecino que me molesta, me insulta y me hace las cosas difíciles”. Le dijo: “Vete. Si él desobedece a Allah en lo que a ti se refiere, tú obedece a Allah en lo que a él se refiere”.
Y dijo Ali, que Allah esté complacido con él: “Elige vecino antes de elegir casa, elige compañero antes de tomar el camino”. (Al yarra qabla ad Dar war Rafiqa qabla at-Tariq)
Así como la buena vecindad es una noble cualidad. Así también, la mala vecindad es una innoble y fea cualidad de la persona. Y es signo de una naturaleza reprensible.
Vino un hombre al Profeta - que la paz y bendiciones de Allah sean con el -, quejándose de su vecino y le dijo: “Ten paciencia”. Y así por tres o cuatro veces, hasta que le dijo: “Deja tus bultos en la carretera”. Entonces venían los hombres que pasaban por el camino y le decían: “¿Qué te pasa?”. Y él decía: “Me hace daño mi vecino”. Y así cada vez que le preguntaban decía: “Me hace daño mi vecino”. Y así se extendió de boca en boca que su vecino le estaba haciendo daño, hasta que la gente empezó a maldecir a ese vecino. Entonces vino a verle su vecino y le dijo: “Por Allah, vuelve a tu casa con tus cosas que no volveré a hacerte daño”.
Uno de los hombres de sabiduría dijo: “Los signos de un ser despreciable son cuatro: Desvelar el secreto, conspirar para traicionar, hablar mal a las espaldas de quien no se lo merece y tratar mal a los vecinos”.
Hemos visto cuanta importancia le da nuestro Din a respetar y honrar los derechos del vecino, hasta el punto de hacer el Iman estar ligado al grado de bondad o de maldad que uno tiene con sus vecinos. Hemos visto como trataban los primeros y los rectos de nuestra Umma al vecino y como se empeñaban en honrar los derechos de buena vecindad. Incluso cuando la otra parte no les correspondía con un trato similar sino que les respondían al bien con el rechazo y la maldad.
Si comparamos ese ejemplo con el ejemplo de los vecinos hoy en día encontramos mucha diferencia. Y eso no tiene como consecuencia más que debilidad en el Iman y poca firmeza en el Din. Y estar sometido a las pasiones. Y, como consecuencia, que uno se sienta alienado y aislado aún cuando uno esté entre multitud de personas, pues cada uno está ocupado consigo mismo y nada más; entregado a solucionarse sus propios asuntos y procurarse su propio beneficio.
Nadie puede negar que la vida hoy se ha vuelto muy compleja y complicada. Y que nuestra época ha sufrido unas transformaciones profundas. Pero eso no es pretexto para que sigamos separados y desunidos, sino que, por el contrario, son estas circunstancias las que hacen más necesario que nuestros lazos se fortalezcan y que las relaciones de vecindad se mantengan en los términos más generosos y bondadosos.
No es aceptable; ni en la Sharia, ni en el sentido común que enseña el valor de la colaboración, ni tampoco por la lógica de la convivencia que nos muestra que el hombre es una criatura sociable por naturaleza; que los corazones se conviertan en piedras endurecidas y que se dejen morir los buenos sentimientos entre aquellos que son vecinos y que los intereses y preocupaciones inmediatas de cada uno sean lo único que permanezca. Hasta el punto de no asistir al vecino cuando te llama. Y no visitarle cuando está enfermo. Y no ayudarle cuando le ocurre una desgracia o cuando sufre peligro o temor por algo. ¡Tened temor de Allah siervos de Allah!

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